Cosas extrañas que pasan cuando decidimos qué hacemos con todo lo que hacemos y lo que compartimos en internet.
Recuerdo que, en la época de Fotolog, tenía amistades que tenían varias cuentas: La personal, la más personal aún, la de fan de algo (anime, banda, integrante de banda), la de fan de otra cosa, incluso quienes eran más osadxs tenían cuenta de pareja (hasta la fecha no le encuentro sentido a esta). Quienes dibujamos o creamos cosas en general (fotos, ropa o incluso quienes brindan sus servicios en las redes) pasamos por algo similar, en esta época donde puedes tener todas esas cuentas en una, en lugar de ingresar al explorador y meterte, salirte y volver a meterte.

Ya que mencionamos la época de Fotolog (desde acá les aviso que deben hacerse sus exámenes y verificar sus articulaciones), les comento qué sucedió conmigo: Yo tenía 3 cuentas. La primera era la personal, la segunda era la de mis dibujos y la tercera era una que tenía con una amiga cuando nos creíamos artistas y subíamos fotos desenfocadas, escritos crípticos en lenguaje chat y toda la cosa (tenía 16 años). Como el sistema de ese sitio web era muy distinto, sólo podías meterte a una cuenta por vez (al menos por cada explorador) por lo que -como dije en un inicio- tenías que entrar y salir constantemente. Una lata la verdad, aparte era una muy mala estrategia porque yo no contaba con internet en mi casa, por lo cual había que saber usar el tiempo conectado. Lo único que podías hacer era mencionar tus cuentas a cada rato.

Muchísimos años después, me creé una cuenta en Instagram y subía todo: Mis dibujos, mis reseñas de cosas X, etc. Al decir verdad es que sentía que era todo un cachipún de tallarines porque, a diferencia de los sitios web o los foros donde tú podías navegar de forma más intuitiva, en Instagram tenías que hacer “scroll” como si no hubiese mañana para encontrar las cosas. Finalmente pasaron cosas como, básicamente, una crisis motivacional con el dibujo y dejé de postular a ferias. Pero todo cambió cuando en 2020 (creo, o era ese o 2021) decidí tomar mis tiras de mi cómic Irónico Drama Sexual y colocarlas en una cuenta aparte. Actualmente anuncié que -luego de un buen tiempo- la voy a retomar, pero sinceramente tengo que pensar un poco el cómo hablar de sexo sin mencionarlo… es como la clínica de batería sin batería, es como hablar en código… Incluso le tuve que cambiar el nombre a la URL de la cuenta… qué fome.

Después creé la cuenta de dibujos general y luego dos ligadas a proyectos que tengo. Decidí separarlos porque uno de ellos correspondía a una especie de lado B de mis dibujos y el otro por algo que no se mezcla mucho. Sinceramente no le recomiendo a la gente hacer lo que yo hice de buenas a primeras porque finalmente miro al techo y me pregunto por qué me metí en semejante enredo. Pero luego recordé que era más enredado ver todo mezclado como si fuera una cazuela, un ramen, una paella, ustedes eligen. Hay gente que logra mezclar bastante bien todo lo que hacen en una cuenta, hay quienes prefiero tenerlo todo allí… de hecho, esta problemática fue una de las razones que me llevaron a crear el sitio web donde este blog está alojado, junto a otras como poder mostrar cosas que en redes me censuran, porque las redes van a reventar, porque puedo hacer el sitio web, etc… (y eso sin mencionar el avance de la inteligencia artificial generativa que se está devorando todo y ahora muchos se creen la última chupada del mate por usarla, pero ese es otro temita cómo tan pencas por la chucha).
La cosa es que todo esto de ir separando nuestras cosas es un arma de doble filo que debe ser usada con cautela. A veces te enreda y frustra tu experiencia cibernética, otras veces puede ser bastante útil y aclararte un poco el panorama. Lo que sí es que llegué a un grado tal que no quiero nada más.
¿Cómo lo han llevado a cabo ustedes?

Y ya que estamos ¿Cuál es su Eeeveelution favorita? Las mías son Jolteon y Umbreon. ¡Saludos!

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