Fer y sus creaciones – Irónico Drama Sexual

Si soy dibujante de cómics, debería hablar de cómics más seguido. Ya hablé de la serie “Globitos y Viñetas”, pero ahora quise ponerme entre autorreferente y orgullosx, por lo que decidí poner esta nueva sección donde hablo de lo que hago yo. Y bueno, la empiezo con un proyecto que inició como cómic personal, luego como fanzine, siguió como cuenta en Instagram y terminó siendo un libro (con lanzamiento y toda la challa).

Estoy hablando de Irónico Drama Sexual.

Irónico Drama Sexual empezó como un proyecto sin nombre pero del que habían varias tiras que creaba en mis tiempos muertos, en mis momentos de ocio y otras situaciones más. La idea era la misma: Hablar de situaciones relacionadas al sexo, así como reflexiones en torno a este. Tenían que cumplir ciertos requisitos, los cuales eran estar basadas en sucesos reales, contar con 3 viñetas (aunque algunas tenían más o tenían menos y luego el número se redujo a dos), no meter a nadie de mi entorno (más que nada porque quería quemarme yo no más, si metía a alguien más no podía ser explícito), no dibujar necesariamente genitales (aparte que se me dan fatal como dibujo realista) y usar una cierta paleta de colores: Esto último también varió porque empezó con negro y azul (porque azul era el color de mi mechón y mis gafas), luego pasó a ser negro, mechón rojo y gafas púrpura y se mantuvo allí aunque volví a usar mechón y gafas azules en la vida real… cambiar tanto de colores las tiras me iba a desquiciar, por lo mismo igual mantuve el peinado.

De las primeras tiras que hice, tenía sólo una viñeta pero era bien efectiva ¿A quién no le ha pasado?

Vamos a explicar el contexto: Empecé con estas tiras en el año 2018, aunque habían unas proto-tiras el 2017, porque en ese entonces mi vida en el ámbito sexual era más divertida, asistía a actividades del tema, veía sitios web, también estaba probando cosas que antes no podía hacer y tenía ánimo para poder contarlas (entre el 2015 y el 2017 pasé un periodo muy difícil del cual me salvé de cuea). Las compartía en mi cuenta personal de Instagram y tenía cieeeeeerta convocatoria, había de todo realmente (entre felicitaciones y quejas de mal tono). Y bueno, en el 2018 me pegué el salto de hacer fanzines e ir a ferias, por lo cual lancé dos al mismo tiempo (siendo este uno de ellos). Ninguno de los dos tenía nombre, así que pensé en algo para que no sea un “Sin título 1”.

El nombre “Irónico Drama Sexual” tiene dos inspiraciones. La más notoria (no obvia eso sí) es la canción de PXNDX “Solo a Terceros”, donde se habla de “Qué pasará al final de este drama sexual” (Aunque, honestamente, me gusta más la canción “Procedimientos para llegar a un común acuerdo”). Lo encontré bastante idóneo. Además, le agregué la parte de la ironía porque -a diferencia del sarcasmo- se da de manera más natural y uno no tiene que intervenir dando significado a algo que es otra cosa. En el fondo, mi vida sexual nunca fue ni tan alegre, ni tan triste. Es una sucesión de cosas. Lo mismo pasa con mi percepción del erotismo, mi travesía con mi sexualidad e identidad de género (donde incluso me han preguntado por la opinión de mi pareja en ese tiempo en vez de mi propia vivencia). Para ponerlo en este punto: Te sientes triste porque ese día te ves al espejo y no te sientes bien, alguien te dijo algo horrible sin pedirlo, el vibrador que querías estaba muy caro o te quedaste sin pilas… pero ese mismo día escuchaste una canción muy cachonda que te gustó harto, más tarde encontraste que tus piernas estaban fabulosas y un ligue ocasional te escribió para invitarte a salir; finalmente llegas a tu casa, te das cuenta que tu yogurt estaba vencido, te conformas con una taza de té y te vas a dormir.

En el año 2020, en septiembre creo, creé una cuenta de Instagram para separar contenidos de mi cuenta personal (algo de los resultados al respecto lo conté en mi post anterior) y la verdad es que… nunca fui un éxito de ventas (en realidad eso podría englobar mi carrera de dibujante en su totalidad). Igual -con toda la audacia del mundo- en 2022 creé el 2ndo fanzine y al año siguiente, CON MÁS AUDACIA TODAVÍA, me dije “voy a sacar mi libro”. No pensaba en hacer un evento para lanzarlo, pero finalmente sucedió (gracias Consu por ser el nexo y Bárbara por luchar por mí en la biblioteca, sin ustedes esto no hubiese sido posible).

Haciendo arqueología para ver qué añadir acá, encontré algo interesante: En la primera portada yo salía con ropa (no se me nota tanto, pero tengo polera y accesorios), tenía una mueca un poco entre nerviosa y curiosa y había cosas colgando cerca mío que reflejan distintos elementos presentes en mi vida, representando salud sexual, mi incipiente camino en el burlesque, el BDSM e -incluso- una bebida isotónica (las que consumen los deportista o, en mi caso, quienes tenemos disautonomía). En la segunda salgo en ropa interior y con fotos instantáneas con muchos ojos, básicamente la idea acá es que -cuando se es más abiertx con respecto a la sexualidad- mucha gente te verá y se preguntará qué eres tú y qué haces para decir lo que dices… yo no soy una dominatrix ni alguien que tiene movida todos los fines de semana, pero sí, tengo cosas que decir. En la última (la del libro)… la verdad es que no tiene mucha ciencia, me basé en la carátula del disco “Infinity” de Devin Townsend y, si bien salgo cubriéndome el cuerpo, en realidad me gusta sentir que es más bien una especie de comodidad. Aparte que la cara es más desafiante que en las otras dos portadas, hablar de estos temas puede ser motivo de enfrentamiento. No sé si sea algo bueno o malo, pero es inevitable.

De seguro acá entra la pregunta: ¿Para qué hablar de sexualidad, de erotismo, de género? ¿Para qué? ¿A quién le importa? Bueno, sucede que -aunque se trate de tapar el sol con un dedo- el tema es necesario. No hay que hablar sobre vigencia, sino sobre necesidad, y no siempre hablar desde un shock extremo. Hay que hablarlo también de forma cotidiana, estar consciente de la distinta cantidad de situaciones donde este está involucrado: La percepción de nuestra imagen e identidad, nuestra relación con lxs demás, el deseo interno de tener o no tener encuentros sexuales, el dolor de la falta de consentimiento, la diversión del descubrimiento y aquellas situaciones ridículas como la que mencioné más arriba, la de quedarse sin pilas para el vibrador cuando más lo querías usar. La lista es larga y tiene de todo.

Es irónico que, en una época donde supuestamente somos personas más abiertas y donde la información esté más a la mano, se busque callar bajo excusas de pureza y buen comportamiento, que TODAVÍA se crea que hablar de sexualidad es mostrar una película porno a quien no debe verla y que haya gente que considere comprensible que padres echen a sus hijxs de la casa por ser de la comunidad LGBTIQA+… aunque -más que irónico- da bastante rabia.

Bueno, y para cerrar el tema con algo más liviano, les cuento que este grupo de historias tienen su listado de canciones en Spotify porque me encanta hacer eso. Se las dejo (iré añadiendo más cositas con el tiempo). Algunas tratan de sexo un poco más explícitamente que otras, incluso hay varias que son como de ambiente más que nada.

Espero aportar mi grano de arena con este libro, todavía me quedan unas cuantas copias por si alguien las quiere, quiero revivir la cuenta de Instagram dedicada a este (aunque esto de hablar casi en código me da una lata tremenda) y nos leemos pronto. ¡Que estén bien!


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